Perfil de veterano: Vernon Boyd

11 de noviembre de 2021

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Perfil de veterano: Vernon Boyd

En este Día de los Veteranos, honramos el coraje, la valentía y el sacrificio de quienes han servido y siguen sirviendo a nuestro país con abnegación. Hoy y todos los días, expresamos nuestra gratitud a los veteranos y sus familias, y les agradecemos por proteger nuestra seguridad y nuestras libertades.

Un profesional de tenis residente en el Centro de tenis y pickleball de Palm Beach Gardens, Vernon Boyd, veterano del Ejército y de la Fuerza Aérea, se esfuerza por encontrar el lado divertido de la vida.

“Soy oriundo de San Luis, Misuri, y el menor de ocho hermanos. Fíjense que dije el menor, no el benjamín, porque al benjamín lo malcrían. ¡Pero con ocho hermanos, no había nada con lo que malcriarme!”, ríe Boyd. “Ni siquiera la ropa de segunda mano me quedaba bien. Cuando por fin me llegaba, era un taparrabos‘.’

La trayectoria de Boyd para convertirse en tenista profesional es un tanto atípica, pero como dice el refrán, lo importante es el camino, no el destino. Boyd se inició en el deporte a una edad temprana gracias a su hermano mayor, Charles.

“Él y yo éramos los únicos atletas de la familia. Me enseñó a jugar al tenis, al baloncesto y al ajedrez, entre otras cosas”, cuenta. “Seguí aprendiendo y creciendo como atleta después de que Charles se fuera a la universidad y entré en los equipos de tenis y ajedrez del instituto, además de convertirme en jugador-entrenador del equipo de baloncesto del colegio”.”

Si bien la trayectoria de Boyd hasta convertirse en una figura clave de la comunidad del tenis puede ser atípica, su motivación inicial para servir a su país también es un tanto singular, y todo se debe a la estrictez de su madre.

“Tenía que estar en casa todos los días a las 6:45 de la tarde hasta mediados de mi último año de instituto”, recuerda. “Cuando me gradué, pensé que iba a ser así toda la vida. ¡Así que me alisté en el ejército solo para tener un poco de libertad de mi madre!”.”

Boyd, un joven recién graduado que pesaba apenas 44 kilos, fue aceptado como nuevo recluta del Ejército. Un año después, se dio cuenta de que sus motivos para alistarse eran equivocados. Decidido a seguir adelante buscando un nuevo desafío, empezó a practicar un deporte más exigente para pasar el tiempo.

“Empecé a boxear, lo que significaba que estaba dispuesto a recibir un puñetazo en la cara con tal de cambiar”, dice Boyd. “Otra decisión aparentemente mala, pero no era un novato total. En San Luis había una gran comunidad de boxeo, así que sabía cómo boxear, ¡y mi madre, mi querida madre, me enseñó a esquivar y a moverme con agilidad!”.”

Más allá del ingenio y la espontaneidad de Boyd, unirse al ejército le brindó la oportunidad de viajar por el país y por lugares del mundo que de otro modo no habría podido conocer. Le inculcaron la disciplina y el valor del trabajo duro. Boyd convirtió su experiencia en el Ejército en un aprendizaje que lo ayudó a convertirse en el hombre que es hoy. Con el fin de seguir aprendiendo, tras finalizar su servicio en el Ejército, Boyd se unió a la Fuerza Aérea y sirvió otros cuatro años en la Base Aérea de Homestead.

“Durante mi servicio militar, tuve la suerte de estar destinado en Texas, Hawái y en la Base Aérea de Homestead, aquí en Florida, lugares que contaban con programas de tenis”, comenta. “También aprendí mucho de todos mis entrenadores a lo largo de mi trayectoria”.”

Tras su servicio activo en la Fuerza Aérea, Boyd se mudó a New Hampshire y trabajó durante ocho años como instructor de tenis a tiempo parcial en el Nashua Swim & Tennis Club. También continuó practicando boxeo, esta vez de forma profesional.

“Tenía 30 años cuando me convertí en boxeador profesional, lo cual es una edad avanzada para este deporte”, explica. “Aunque permanecí invicto como profesional, me habría llevado otros cinco años hacerme un nombre. Eso me habría hecho tener 35 años, ¡prácticamente el fin de mi carrera en el boxeo!”.”

Además de impartir clases de tenis y boxeo, Boyd también tenía un trabajo a tiempo completo. Pero cuando la empresa empezó a reducir su plantilla y finalmente lo despidió, el profesor de tenis con el que trabajaba codo con codo le sugirió que obtuviera su certificación para dedicarse a la enseñanza del tenis a tiempo completo.

“Fue la mejor decisión que he tomado en mi vida”, afirma rotundamente. “Obtuve mi primera certificación con la PTR y dos años después, con la USPTA. Finalmente, encontré mi verdadera pasión. Me di cuenta de que esto era lo que quería hacer el resto de mi vida”.”

Una vez certificado, Boyd dejó el boxeo y se dedicó de lleno a la enseñanza del tenis. Se mudó a Binghamton, Nueva York, donde dirigió un programa de tenis para la ciudad durante el verano y arbitró partidos de fútbol, lacrosse y baloncesto en invierno. Fue en Binghamton cuando recibió la oferta de mudarse a Florida para trabajar como profesor de tenis en el Palm Beach Gardens Tennis and Pickleball Center, un puesto que no pudo rechazar.

“Estoy encantado de ser profesional aquí. Ya voy por mi cuarto año y cada uno ha sido más increíble que el anterior”, dice Boyd. “Al reflexionar sobre todo esto, parece que aquel chico joven e inmaduro de 44 kilos de San Luis tomó las decisiones correctas después de todo”.”

USTA Florida agradece a Vernon Boyd por su servicio a nuestro país y a la comunidad tenística de Florida.